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EL ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE GUADIX EN NOMBRE DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN SE INCAUTA DE LA BIBLIOTECA DE LA CATEDRAL [HISTORIA] AÑO 1869

EL ALCALDE DEL AYUNTAMIENTO DE GUADIX EN NOMBRE DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN SE INCAUTA DE LA BIBLIOTECA DE LA CATEDRAL
En Septiembre de 1868 se produjo en España una revolución conocida como “La Gloriosa”. Fue un levantamiento que supuso el destronamiento de la reina Isabel II y el inicio del período denominado “Sexenio Democrático”. Supuso una brusca sacudida en la historia del siglo XIX español, cuyos efectos se dejaron sentir ampliamente en toda España ya que a partir de ella tiene lugar el primer intento de su historia de establecer un régimen político democrático, primero en forma de monarquía parlamentaria, durante el reinado de Amadeo I (1871-1873), y después en forma de República, la I República Española (1873-1874).

Sólo habían pasado unos tres meses, en concreto el primer día de Enero de 1869, uno de los miembros más activos del Gobierno progresista, Manuel Ruiz Zorrilla, Ministro de Fomento, saca a la luz el decreto de incautación de los archivos, bibliotecas, gabinetes y objetos científicos, artísticos y literarios en poder de catedrales, cabildos, monasterios y órdenes militares. El decreto tenía tres artículos: 1º La incautación por el Ministerio de Fomento de todos los archivos y bibliotecas de la Iglesia; 2º la disposición al servicio público de toda esta riqueza y 3º que las bibliotecas de los Seminarios continuaran en poder del clero.
Esta medida de incautación de bienes culturales de la Iglesia la justifica Ruiz Zorrilla por
“la necesidad de disponer la correcta conservación de esas riquezas, que yacen hoy ocultas, cubiertas de polvo, envueltas en telarañas y comidas por el tiempo, … … los más ricos códices, vendidos por arrobas en el extranjero, las causas formadas en Madrid por sustracción de libros antiguos, las riquezas bibliográficas encontradas por individuos del cuerpo de Bibliotecarios en los comercios para envolver objetos de tráfico, y otros escándalos que sólo puede referir un español con la frente cubierta de rubor, demuestran el poco aprecio en que tienen tan inestimables joyas sus descuidados guardadores”.
Con estas disposiciones también buscaba extender la lectura del libro a la población española, en un intento de culturizarla, abriendo bibliotecas públicas. Felipe Picatoste, responsable del Negociado Primero de la Dirección General de Instrucción Pública, y miembro del Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios, exponía la necesidad de la biblioteca pública de esta manera:
«Si bien es cierto que carecemos de obras propias para divulgar la ciencia moderna, tenemos una literatura patria, que es más eficaz para formar el gusto y educar los sentimientos; literatura que hoy yace casi desconocida para el pueblo; porque nosotros no hemos imitado á las demás naciones, en que es popular el conocimiento de sus grandes poetas, cuyas canciones se oyen en el hogar doméstico ante el busto ó el retrato del autor, que forma, por decirlo así, parte de la familia. Dos siglos de fanatismo y de apatía han borrado en España hasta el amor y la afición á ciertas glorias… Para las lecturas populares han de procurarse, no áridos libros didácticos en que la descarnada lógica de la verdad se sobreponga á la belleza de la forma, sino obras en que, al mismo tiempo que domine aquella, se interese y despierte la curiosidad del lector. 1
Una orden del 18 de Enero del mismo año, cursada a los Gobernadores Civiles, daba instrucciones para proceder a la incautación, que habría de tener lugar en una fecha fija, el 25 de Enero, en que los Gobernadores Civiles o en su representación los Alcaldes, en compañía de un individuo del cuerpo de Bibliotecarios, Archiveros y Anticuarios, habrían de tomar posesión, en nombre de la nación, de dichos bienes, los locales se cerrarían o incluso se sellarían, se posesionarían de los índices o catálogos y la autoridad civil custodiaría los fondos.
A continuación trascribo el acta de posesión de la biblioteca de la catedral por parte del Alcalde del Ayuntamiento de Guadix
“En la ciudad de Guadix a 25 de Enero de 1869, el Sr. D. Pedro José López Álvarez, Alcalde popular de ella, habiendo recibido por el correo de este día el Decreto, la Instrucción y la comunicación del Ministerio de Fomento de 18 del corriente para incautarse de todos los Archivos y bibliotecas, gabinetes y demás colecciones de objeto de ciencia, arte o literatura que con cualquier nombre estén hoy a cargo de las catedrales, cabildos, monasterios u órdenes militares, se acompañó del licenciado D. Torcuato Martínez de Dueñas, abogado, anticuario y persona la más competente para el fin de su elección y siendo la hora de las diez de la mañana en que debían necesariamente encontrarse en la Santa Apostólica Iglesia Catedral, los Srs de su Ilmo. Cabildo, se constituyó en ella con el D. Torcuato y a dicha hora se hizo presente al Sr. Deán Doctor Don Manuel Hermosilla la necesidad de reunirse, desde luego, en la sala de Cabildo todos los Srs. Capitulares y verificado, seguidamente bajo la presidencia de aquel y la asistencia del secretario Ldo. D. Blas Pezán Hernández, se leyeron por el D. Torcuato el Decreto y la Instrucción citados y enterado el Ilmo. Cabildo manifestó prestarse desde luego al cumplimiento y ejecución sin perjuicio de poner en conocimiento del Ilmo. Sr. Obispo la disposición del Ministerio de Fomento y protestar respetuosamente que no pare perjuicio a los legítimos derechos de la Iglesia en los objetos que hayan de ocuparse y viene poseyendo de tiempo inmemorial por justos títulos. En este concepto y asegurando el Ilmo. Cabildo que el único objeto que existe en esta Santa Iglesia comprehendidos en el Decreto es la Biblioteca contenida en cuatro estantes, dos mayores con cuatro hojas cada cual y ocho cerraduras que se abren con dos llaves, y dos menores con dos hojas cada uno y cuatro cerraduras que se franquean con otras dos llaves y están a la vista, situados en la antesala de la Capitular en que se reside. El Sr. Alcalde se posesionó desde luego de ellos cerrando sus puertas de alambre bien conservadas y recibiendo las cuatro llaves como también el índice de los libros y además se sellaron las doce cerraduras con el sello de la Alcaldía, encargando, a mayor abundamiento, al caballero secretario capitular la custodia de los mencionados estantes sin perjuicio de la vigilancia que ejercerá la autoridad. Con lo que quedó el acto concluido y firmaron el Alcalde, el presidente del Cabildo, el D. Torcuato y el secretario capitular.
Firmado=Pedro López, Alcalde popular = Dr. D. Manuel Hermosilla, Presidente del Cabildo = Torcuato Martínez Dueñas, abogado = Blas Pezán, secretario capitular

NOTAS:
1 La preocupación por la lectura pública en España: las bibliotecas «populares». De las Cortes de Cádiz al plan de bibliotecas de María Moliner
José A. GÓMEZ HERNÁNDEZ Universidad de Murcia
Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Guadix
Autor: José Rivera Tubilla

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