Dentro de la serie Accitanos Insignes, Alonso de Cabrera, nacido en Guadix, se enroló en la expedición de su paisano Pedro de Mendoza, que siempre lo tuvo entre sus hombres de mayor confianza. Una avería en su nave le impidió estar en la fundación de Buenos Aires, pero su papel posterior en la conquista del Río de la Plata fue decisivo.
Esta semblanza forma parte del libro «Semblanzas de accitanos insignes a través de la historia», del investigador accitano José Rivera Tubilla, que puedes descargar gratis aquí.
A continuación puedes leer su semblanza completa. Además, al final encontrarás las notas y fuentes del autor.
Semblanza de Alonso de Cabrera
Alonso de Cabrera nació en Guadix. Hijo de Rodrigo de Cabrera y Juana de Sarabia. Como otros muchos hidalgos, se enroló en la expedición de su paisano Mendoza quien siempre le tuvo entre sus hombres de más confianza. En 1535 embarcó en la nave “Santiago”, capitaneada por Cristóbal de Frías Marañón, con el nombramiento de alférez. Esta nave no pudo zarpar de Sanlúcar de Barrameda al mismo tiempo que las restantes naves fletadas por el Adelantado. Navegando hacia el Nuevo Mundo, la nao en que iba Cabrera tuvo una rotura viéndose obligada a detenerse en la isla de Gran Canaria para su reparación.
La pérdida del rumbo y un intento de sublevación de la tropa, fueron los motivos por los que no pudo unirse al resto de la flota y por esta razón no le cupo la gloria de estar junto a Pedro de Mendoza en la fundación del poblado de Buenos Aires. Sucedió también, que el capitán de la nao “Santiago”, viendo que no llegaría al Río de la Plata, pretendió vender la carga de la nave, propiedad de Mendoza, para cobrar fletes y salarios, a lo que se opuso Alonso de Cabrera. Este, ante las resistencias de aquél, le demandó ante la Real Audiencia acusándole de incumplimiento de contrato.
Alonso de Cabrera: en 1537
Esta actitud del accitano venía respaldada por un documento, fechado el 24 de agosto de 1535, que el propio Mendoza le había entregado antes de partir y que expresaba sin ninguna duda la confianza que el Adelantado había depositado en él: «En cuanto toca a vuestra persona, vaya libre y exenta y no se comprenda ni tenga por comprendida debajo de la capitanía del dicho Marañón; antes es mi voluntad que si el dicho Marañón no consigue el viaje al Río de la Plata, como yo lo tengo mandado, vos sigáis el dicho viaje y vais por mi lugarteniente, y mando al dicho Marañón y a los pilotos y maestres y contramaestres y otras personas que fueron en la dicha nao, que vos haya y tenga por tal mi lugarteniente y como a tal os obedezcan y acaten y cumplan vuestros mandamientos como los de mi misma persona…».
Otros hechos de 1537
Ante estas circunstancias adversas y por desconocer la ruta que debía seguir para llegar hasta el Río de la Plata, Cabrera se vio forzado a regresar a España. En el viaje de regreso él mismo iba al mando de la nave “Santiago”. Ya en la Península y con el apoyo de Martín de Orduña, apoderado de Mendoza, se dedicó a habilitar nuevos recursos para hacerlos llegar al Adelantado. Así, a finales de agosto de 1537 estaban preparadas para zarpar la nao capitana, otra carabela y un galeón. Fue entonces cuando llegó la nave “Magdalena” con la noticia de que Mendoza había fallecido durante el viaje de regreso a España.
Otros momentos de su vida
Con la muerte del Adelantado se abría un proceso de sucesión en el cargo lleno de conflictos y rivalidades. Fue en esta coyuntura cuando Alonso de Cabrera regresó a tierras americanas en un momento en el que se estaban enfrentando por el mando el accitano Ruiz Galán, que creía tener el nombramiento de Mendoza, y Martínez de Irala que aseguraba haber recibido poderes de Ayolas. El accitano Cabrera creyó que su misión era la de mediar en este conflicto. El 12 de septiembre de 1537 la Corona le puso al frente de una pequeña expedición para llevar socorros a los hombres de Mendoza y le otorgaba el título de «veedor de funciones», título que apenas tenía valor ya que el territorio a donde se dirigía carecía de minerales a fundir.
Alonso de Cabrera: más detalles de su biografía
Por ello quizás se le nombró poco después Regidor del pueblo donde residiera el Gobernador. Por Real cédula de este mismo año, dada en Valladolid por Carlos V, se le comisionaba para que investigara sobre la situación legal del gobierno de Río de la Plata y para que facilitara que sus pobladores eligiesen «por Gobernador en nombre del Rey, y Capitán General de aquella provincia, a persona que según Dios y sus creencias parezca suficiente para el dicho cargo; y la persona que así eligiesen todos en conformidad, o la mayor parte de ellos, use y tenga el dicho cargo… lo cual os mandamos así se haga con toda paz y sin bullicio, ni escándalo».
Con tal objetivo partió Alonso de Cabrera hacia Buenos Aires, navegando de nuevo al frente de la nave “Santiago” a la que acompañaban dos navíos más, entrando en su puerto en abril de 1538. La situación en la ciudadela que levantara Pedro de Mendoza, sin llegar al dramatismo de los días fundacionales, no era nada fácil. A la precariedad de los abastecimientos se unía ahora el duro régimen de gobierno impuesto por Ruiz Galán, lo que había provocado el descontento de muchos pobladores hacia su gestión. La presencia de Cabrera en modo alguno agradó a su paisano, sobre todo tras conocer el contenido de la Real cédula antes aludida.
Otros datos de interés
Ruiz Galán comprendió que el nuevo gobernador sería la persona que poseyese el título de lugarteniente de Ayolas o, en su defecto, un individuo elegido en comicios por la mayoría de la población. En ambos casos el mando se le escapaba irremisiblemente. Cabrera pidió a Martínez de Irala que le mostrara el poder que Mendoza había otorgado a Ayolas, fechado en Candelaria a 12 de febrero de 1539, que entre otras cosas decía: «Por la presente os nombro y señalo por capitán de los dichos navíos y gente que en ellos quedare y os hago mi lugarteniente a los cuales mando os obedezcan, honren y acaten y cumplan con vuestros mandamientos como los de mi misma persona… y vos doy otro tal y tan cumplido poder como yo lo he e tengo del dicho señor gobernador…»
Cabrera no tuvo obstáculo en reconocer como legítimo sucesor de Mendoza a Martínez de Irala, tras la muerte de Ayolas. A partir de este momento hubo un enfrentamiento continuo entre los dos accitanos. Los motivos no están claros, pues mientras unos historiadores creen que Cabrera quería desplazar a Ruiz Galán en el poder, otros sólo ven en la actuación de aquel el deseo de que se ejecutaran siempre los deseos del Adelantado que no siempre coincidían con los de Ruiz Galán.
Más testimonios
Sobre el tan controvertido asunto de desplazar el primitivo emplazamiento de Buenos Aires, con su población, a otro lugar, Cabrera estaba a favor del cambio argumentando que la población cristiana en la zona era cada vez más reducida, mientras que la indígena crecía, lo que al final supondría un inevitable ataque y como consecuencia el exterminio de los castellanos, además, la pobreza del territorio aconsejaba su definitivo abandono. El gobernador Irala, en 1541, publicó un bando comunicando su resolución de abandonar el primitivo asentamiento por lo que desapareció la fundación que Pedro de Mendoza había realizado apenas hacía cinco años.
Cabrera estuvo presente en el acto fundacional de la ciudad de Asunción que se pobló con los habitantes de la desaparecida Buenos Aires. En el reparto de oficios nuestro accitano fue designado Regidor de la nueva ciudad, pasando así a ocupar un puesto de responsabilidad política. Uno de los más graves incidentes tuvo como protagonista a Alonso de Cabrera cuando el nuevo gobernador del Adelantamiento de Río de la Plata, Cabeza de Vaca, lo apresó e intentó ajusticiarle, aunque sus capitanes finalmente lo disuadieron.
Alonso de Cabrera: otros hechos destacados
El 25 de abril de 1544, un grupo compuesto por oficiales reales, encabezados por Alonso de Cabrera, se amotinaron contra el nuevo Adelantado al grito de “libertad, libertad, viva el Rey”, lo apresaron en su domicilio y nombraron a Martínez de Irala como nuevo Gobernador en un acto singular, ya que ni siquiera se realizaron los comicios pertinentes. Cabeza de Vaca fue trasladado a España el 7 de marzo de 1545, viajando en la misma embarcación Alonso de Cabrera y Garci-Venegas, que habían sido nombrados para llevar el proceso incoado contra el Gobernador depuesto.
Más datos de su trayectoria
Según el autor de los Comentarios, la actuación del accitano y su compañero Venegas con el prisionero durante la travesía fue realmente sorprendente, ya que mandaron que se le quitaran los grilletes, incluso trataron de congraciarse con él. Este cambio, según el comentarista, se debió a la Providencia, -en este caso una gran tormenta-, y lo cuenta así:
«Los oficiales reales que traían preso al gobernador les pareció que por el agravio y sin justicia que le habían hecho y hacían en le traer preso y aherrojado era Dios servido de darles aquella tormenta tan grande, determinaron de le soltar y quitar las prisiones, y fue Alonso de Cabrera, el veedor, el que se las limó y él y Garci-Venegas le besaron el pie, aunque él no quiso y dijeron públicamente que ellos conocían y confesaban que Dios les había dado aquellos cuatro días de tormenta por los agravios e injusticias que le habían hecho sin razón, y que era mentira y falsedad todo lo que habían dicho y depuesto contra él… y acabado de soltarle, cesó el agua y viento y tormenta».
Nuevos datos biográficos
La vuelta a España supuso su prisión, junto al resto de los oficiales reales y del propio Cabeza de Vaca. Puesto en libertad bajo fianza, inició un largo peregrinar por tierras castellanas hasta terminar en la ciudad granadina de Loja, donde residía su familia. Estando allí, en un ataque de locura, mató a su mujer. Poco más se sabe de la biografía de este accitano que vivió intensamente la aventura americana que otro paisano suyo puso en marcha allá por 1535, pero que murió en total olvido.
Notas y fuentes
- Los datos de esta semblanza están tomados del trabajo de Miguel Molina Martínez “El accitano Alonso de Cabrera en el Río de la Plata” publicado en el nº 2 del Boletín del Centro de Estudios Pedro Suárez, págs. 55- 61. Año 1989 En la página web de la Real Academia Española en la biografía que hace de este personaje José Mª González Ochoa dice que nació en Loja en el s. XVI. El error puede estar en que es posible que falleciera en Loja
Texto: José Rivera Tubilla, «Semblanzas de accitanos insignes a través de la historia». Más información sobre la ciudad en Guadix (Wikipedia).

