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La Camerata Coral Sine Nomine cumple 15 años

El pasado sábado día 12, los que nos acercamos al Teatro Mira de Amescua, tuvimos la oportunidad de celebrar conjuntamente con ellos el quince aniversario de su constitución como tal Camerata.

Esta coral ofreció a sus seguidores y simpatizantes un amplio repertorio acumulado durante este tiempo de actividad. La primera parte estuvo dedicada a la música sacra con abras que abarcaban desde el Renacimiento, Barroco, anónimos de ultramar hasta obras de autores contemporáneos. La segunda fueron piezas dedicadas a la polifonía profana en una preciosa diversidad de géneros desde habaneras hasta obras de autores consagrados como Astor Piazzolla.

La Camerata Coral “Sine Nómine” nació en el Instituto Padre Poveda de Guadix como resultado de la unión de las mejores voces de la Agrupación Coral de Juventudes Musicales de Granada y coralistas del referido Instituto. Fue en el año 1995.
Actualmente sus voces se pueden considerar de las mejores que puede ofrecer el panorama musical accitano. En la misma cantan distintos profesionales de la música y aficionados de gran valía.
Variados y diferentes premios han obtenido a lo largo de su dilatada trayectoria entre los que destacan la clausura del I Encuentro Nacional de Estudiantes de Musicología, “Rapsodia del Cante Jondo” junto a José Menese, diferentes certámenes musicales con variados premios, IX y XII Festival Internacional de la Guadix Clásica y el estreno absoluto del “Requiem por Francisco Nogales”. Ha obtenido tres primeros premios en certámenes a los que han acudido, un segundo y cinco terceros de carácter nacional.
Como decíamos al principio la primera parte con que abrieron su programa estuvo dedicada íntegramente a la música religiosa, en ella tuvimos la oportunidad de escuchar un silencio musical que hacía vibrar las cuerdas sensibles de lo mas profundo de nuestro ser. Fueron el “Kyrie”, “Gloria”, “Santus” y “Agnus Dei” el recordatorio más sublime con que las almas musicales se pueden encontrar en su caminar hacia la elevación, hasta lo más alto del espíritu de los que allí nos encontrábamos, realmente superior. A continuación interpretaron tres Responsorios que hacían adentrarnos en épocas de antaño, y con las que nos comunicaban con el interior de los conventos de clausura, con la inmensidad de un océano pleno de espiritualidad. Posteriormente llegó el amor de las manos de Joseph G. Stephens con “Ubi Caritas”, clamorosamente incierto, extraordinariamente maravillosa la forma y manera en que nos introdujeron a la paz y armonía de espíritu más realista. Y tembló la tierra con la obra de Hermann Simón “Terra Tremuit”. Desgarrado el auditorio con tan tremenda explosión de sacrificio divino. Finalizaron esta primera parte con “O Magnun Mysterium” de César A. Carrillo, ahí se pudo apreciar que la música religiosa engrandece al hombre, a la mujer, al espíritu y a la condición humana, influida por los caracteres religiosos inculcados, desde pequeños, a todas aquellas personas que decidieron vivir por una senda inexplicablemente vivencial, imaginativa y de darse a los demás sin esperar recibimiento, sin desear recompensa por darse al mundo en plena crisis de valores.
Resaltar que a lo largo de toda esta primera parte la interpretación de las obras tuvo como denominador común una serie de factores que hicieron de esta Camerata una plataforma de hombres y mujeres totalmente conjuntados, armoniosamente identificados y coralmente rayando en un plano muy superior. Fueron doce hombres y diecisiete mujeres los que le daban vida a este movimiento musical cuasi perfecto, con un empaste de voces envidiables, una pronunciación totalmente inteligible y unos armónicos bellos, igualmente que las disonancias sonaban a gloria ya que hacían que el oído apercibiese con total claridad que existían, porque las obras lo demandaban. Las disonancias fueron espectacularmente bellas. Eso dice mucho de la Camerata.
No fue abundante el público que se acercó a escuchar este coro, no estaban los críticos por sistema, quizás porque nunca van o porque no les interesara este tipo de música, el caso es que los que allí nos dimos cita disfrutamos de lo lindo, quizás hasta más ya que el envolvente de la música coral llegaba a los que realmente la amamos, y tocamos a más.
La segunda parte inundó el auditorio de música profana, alegre, melancólica, a veces tristona pero candorosa, de obras tan acertadas como “Dejadme”, “Aunque no te ví llegar”, “Todo logar mui ben”, de autores consagrados como Armando Bernabéu, Marta Valdés y Antonio José. Todas ellas muy hermosas, obras muy bellas, cantadas con un exquisito gusto que envolvía todo el ambiente, haciendo disfrutar de una noche especialmente cándida y notablemente insufrible por lo que de especial tuvo para con los asistentes.
Continuaron con “Has de venir conmigo” de Agustín Sánchez y “Balada para mi muerte” de Astor Piazzolla, preciosa obra y magnífica interpretación. Dejo para casi el final “Hermosa Santa Ana” de su director José Pablo Serrano porque creo que tiene un tratamiento especial, qué decir de su interpretación, qué escribir de los arreglos tan bien hechos y qué manifestar de la profundidad de la misma, llegó hasta los oscuros rincones del alma de los allí presentes, sin palabras elocuentes, con el consejo de que hay que oírla, escucharla.
Hicieron un bis al final de su actuación, “La culebra”. Hay que escucharla para saber que no puedes decir nada, que sus sonidos y contrapuntos sólo están al alcance de muy pocos coros, su interpretación, sus desenfrenados ritmos, su espectacular dicción. Si yo fuera un verdadero crítico coral no sabría que más decir de esta obra, que con tan gran acierto tuvisteis a gala interpretar, quizás que emocionó y llegó a todos los rincones de la Plaza de las Palomas, quizás que lo hicisteis como un coro de maestros. Posiblemente una obra para llevarla en el corazón, para siempre.
Pero no podría finalizar sin referirme a una obra sublime, a una pieza de indudable valor y especialmente difícil de interpretar, al culmen del concierto; me estoy refiriendo a la de Astor Piazzolla “Adios Nonino”. Es una canción musical, especialmente escrita para quien sabe de este tipo de música, es una obra en la que solo se pronuncian monosílabos, gestos, letras sueltas, sin un texto que la pueda definir, su definición es musical, es especialmente la musicalidad la que asoma en todos y cada uno de los fragmentos y pasajes de la misma. Los contrapuntos difíciles de interpretar, la originalidad de la misma, el sin fin de acordes; la escalera musical que se desliza durante el tempo de su interpretación es de una belleza inigualable, tardará mucho tiempo en componerse otra de características similares y, si se consigue, vosotros volveréis a decir mucho de ella, como lo habéis hecho de “Adios Nonino”. Maravillasteis, hicisteis de la obra genial una genialidad, embobasteis a los que escuchábamos, dejasteis sin aliento, sin respiración a los asistentes, fue una obra genialmente interpretada y enviada a los oídos de esos quince años de existencia. Se podrá cantar mejor, no lo dudo, pero aquí y ahora sois difíciles de superar, estuvisteis sublimes en su dificilísima interpretación, os amarrasteis los machos y dijisteis ¡aquí estamos! ¡va por vosotros!. Desde luego fue un verdadero regalo difícil de superar, gracias por hacerlo en Guadix, a los accitanos, a vuestros amigos.
Finalizo ésta manifestando que, por tener deformación escolanal, no tengo más remedio que manifestar mi opinión personal, espero que lo sepas entender José Pablo, ya que desde mi formación coral en la Escolanía eché de menos, en momentos determinados, más garra, más fuerza. Quizás no sea una certera crítica, es que me enseñaron a cantar de otra manera y por tanto lo manifiesto, pero de seguro que vosotros lo hacéis así por el carácter que imprime la dirección a la Camerata, y eso es plausible, ya que cada coro tiene su peculiar modo de trabajar, y el vuestro es ese, cosa que no desmerece en nada al trabajo tan primoroso que has tenido a bien dar a tu coro, al contrario.
No deseo esperar otros quince años para poder disfrutar de otro concierto de la Camerata Coral Sine Nómine, es preciso que os prodiguéis en Guadix un poco más, que podamos disfrutar de vuestra presencia musical.
Un verdadero coro, un certero gustazo. Gracias.
José Francisco Jiménez Ortiz
Guadix 12 de Junio de 2010

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