Guadix 21 de Junio de 2026
José Rivera Tubilla
El origen de la verbena de San Juan se remonta a antiguas celebraciones paganas relacionadas con el solsticio de verano, el día más largo del año. Esa noche, en torno al 23 de junio, se celebraba con hogueras para dar fuerza al sol, que a partir de ese momento iba perdiendo intensidad. Con el tiempo, esta tradición se cristianizó y se vinculó con la festividad de San Juan Bautista, que se celebra el 24 de junio.
Es costumbre, sobre todo en Cataluña y en muchas ciudades de España, encender hogueras, sobre todo en las playas, y saltar sobre ellas. En otros lugares hay costumbre de ir echando agua a la gente en una especie de juego. En Guadix hay constancia de celebrarse desde antiguo la verbena de S. Juan yendo de paseo por lo que actualmente es la calle Obispo Rincón hasta el conocido como pino Córcoles y también con verbena en la plaza de la Constitución.
Hoy traigo a colación un artículo que se publicó en el semanario EL ACCITANO en el año 1910 hace ahora la friolera de un siglo y quince años más.
Este es el artículo:
“Nada puede decirse de la noche antes del día de S. Juan, porque la célebre verbena tradicional en esta tierra de cristianos ya no se celebra. Durante ella hubo bastante gente en las puertas de las casas tomando el fresco, los novios pusieron “enramos” en las ventanas de sus adoradas, prenda de cariño, amorosa remembranza y nada más. El día de S. Juan fue otra cosa.
Allá, a las seis de la tarde, comenzó a llegar gente al camino antiguo de Alcudia (actual calle Obispo Rincón); hermosas señoritas luciendo sus mejores galas, lindas hijas del pueblo que también lucían mantones de manila, madres de todas clases acompañándolas, novios que las seguían, que las obsequiaban, pretendientes que lanzaban miradas apasionadas demandando correspondencia, hombres sesudos que estaban allí o por seguir la tradición o por recordar los tiempos pasados o sólo porque el acaso los condujo allí todo revuelto en torbellino junto con otro torbellino molesto, incómodo, pegajoso, el que al pisar tanta criatura levantaba polvo blanquecino que arrogantemente todo lo invadía y con todos se atrevía.
Allí estaban los confiteros ambulantes con sus “arcas” repletas de dulces más o menos pasables, los que venden “torraos” y “cacahuet” salados, los que por una “perrilla” dan un cartucho de almendras tostadas, los fruteros, no, este año no hubo cerezas, no están maduras, tal fue la causa, como el sol no se ha dejado ver de verdad hasta hace pocos días su calor no ha podido sazonarlas. Hasta las nueve de la noche duró la romería. Desde allí se trasladó la concurrencia a la plaza de la Constitución, siendo la primera noche, puede decirse, que estuvo animada, amenizando la velada la banda municipal.
EL ACCITANO. AÑO XX, nº 914 de 27-6-1910
