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FOLIOS SUELTOS DE LA CAUSA CRIMINAL CONTRA D. GASPAR PACHECO BOCANEGRA POR HABER DADO MUERTE A D. MELCHOR DE AMESCUA, PADRE DEL DRAMATURGO Y SACERDOTE ACCITANO D. ANTONIO MIRA DE AMESCUA

Según los datos que aparecen en “Notas para una biografía de Mira de Amescua “ del historiador accitano Carlos Asenjo Sedano, por el año 1599 el Dr. Mira ya habría terminado sus estudios eclesiásticos, fijando su residencia de forma más estable en Guadix, donde aparece en documentos como asesor del Corregidor, solucionando asuntos relacionados con litigios. En uno de ellos toma partido contra Dª Fca Bocanegra Dávalos, cuyo hijo, al poco tiempo se vengaría del dramaturgo en la persona de su padre, a quien daría muerte.

Corría el año 1601, cuando se produjo en Guadix un acontecimiento sumamente grave. A la salida de la procesión del Corpus, D. Gaspar Pacheco Bocanegra y su criado Luis Gómez asestaron varias estocadas a Melchor de Amescua, padre del dramaturgo y sacerdote Mira, delante de la misma catedral, muriendo al poco tiempo como consecuencia de las mismas. Los homicidas huyeron. Antes de fallecer, Melchor de Amescua tuvo la posibilidad de hacer testamento y en una de sus cláusulas perdonaba a sus malhechores para que Dios lo perdonara a él. Los asesinos, aunque huidos de Guadix, fueron condenados a morir en la horca, pero la presión de las familias notables de la ciudad, teniendo en cuenta que el autor del suceso, si no material sí inductor, era descendiente del linaje de los Pacheco, Bocanegra y Dávalos, en concreto era sobrino biznieto del cardenal D. Gaspar Dávalos, hizo que las hermanas de Melchor de Amescua,  tías de Mira de Amescua, perdonaran a los culpables y se les conmutara la pena de horca por la de destierro a cambio de una indemnización económica. Este no debió durar mucho ya que pocos años después del suceso D. Gaspar Pacheco era Regidor en Guadix.

Seguramente el historiador Carlos Asenjo en sus incalculables horas de búsqueda en el Archivo Histórico Diocesano de Guadix del legajo  sobre la causa criminal instruida contra D. Gaspar Pacheco no tuvo en su momento la suerte de encontrarlo, por lo que es difícil saber con rigor histórico qué sucedió realmente aquel fatídico 21 de Junio de 1601, nada más salir de la catedral la procesión del Corpus. No hace mucho tiempo, en mi labor de catalogación de los documentos que contienen las alrededor de 3500 cajas que componen el fondo documental del Archivo Diocesano, descubrí en una caja de expedientes de órdenes sagradas dos hojas, escritas por el anverso y reverso, sin encabezamiento ni final y por lo tanto sin datación. Tras una rápida ojeada del documento en cuestión llegué a la conclusión que se trataba de dos hojas que posiblemente se habrían desprendido   de otro documento más amplio. En el folio 1 y 1 vto. se recoge el testimonio del capitán y Regidor en Guadix Payo de Rivera. Este manifiesta que testifica por miedo a que si llegara el caso que el Juez eclesiástico, que instruía la causa, se enterara que él sabía algo de lo que ocurrió y no lo declarara podía ser excomulgado. En el folio 2 y vto se recoge la declaración de Jerónima de Ervás, mujer de Payo de Ribera. Es de notar que esta le ruega a Dª Maria de Mira que no se dediquen a investigar sobre la muerte de su hermano, sino que perdonen al homicida a cambio de una indemnización:

Folio 1

Lo escrito entre corchetes, que no aparece en el documento que transcribo, es de suponer que sería el inicio de la declaración del testigo y que comenzaría de la siguiente forma: [En la ciudad de Guadix a cinco días de mes de Abril del dicho año ante mí el notario pareció presente el capitán Payo de Ribera vecino de Guadix a la iglesia Mayor el cual dijo que él oyó leer una Paulina del Sr.] ….Nuncio de su santidad y por descargo de su conciencia y temor de las censuras juró a Dios y una cruz en que puso su mano derecha so cargo del cual prometió de decir verdad y dijo que lo que sabe y pasa es acerca de lo contenido en la dicha Paulina que estando en casa de este que declara doña Isabel de Mescua, enferma que fue antes que Melchor de Mescua su hermano muriera, entró a el aposento donde la dicha doña Isabel de Mescua estaba y la halló muy congojada y este que declara le preguntó que qué tenía y le respondió la suso dicha que había tenido un pensamiento de venganza que le daba pesadumbre, que por amor de Dios le hiciese llamar a el Cano Soto o a Melchor Ruiz porque no quería venganza sino perdonar y que este que declara envió a llamar a el pe  Melchor Ruiz el cual vino y se reconcilió con él y que así mismo sabe que la mañana siguiente que doña María de Mira murió, hermana de Melchor de Mescua, doña//

Folio 1 vto

 Jerónima, mujer de este que declara, luego que amaneció se fue a casa de la dicha doña Isabel a tenerle compañía y que el Fco Soto acudió un poco después y los dos, según ambos le dijeron a este que declara, le habían pedido con mucha instancia a la dicha doña Isabel perdonase a don Gaspar de Bocanegra y que la dicha doña Isabel había respondido que se haría y que lo dejaba en manos de el Cano Soto y Luis de Córdoba y su sobrino  el doctor Mira que lo que ellos hiciesen lo daba por hecho y así con esto que el Cano Soto le dijo a este que declara fue en casa de don Pedro de Molina y en casa de don Diego de la Cueva a decirles lo que le habían dicho que pues estaba en este punto no había para que don Gaspar se presentase y así este que declara oyó decir a la dicha doña Jerónima de Ervás su mujer que acudiendo a el tiempo que la dicha doña María estaba muriéndose sin habla y sin sentido le dijo que pues no podía con//

Folio 2

la boca decir Jesús y que perdonase a sus enemigos y que en esta ocasión la dicha doña María de Mira le apretó la mano [¿] que no sabe averadamente a cual de las dichas palabras le apretó la mano y esto es lo que sabe por descargo de su conciencia y la verdad y lo que ha oído y entendido para la información que tiene hecha y es de edad de sesenta años poco más o menos y lo firmó de su nombre= Firmado Payo de Ribera= Ante mí= Juan de Molina

En la ciudad de Guadix a cinco días de mes de Abril del dicho año ante mí el notario pareció presente doña Jerónima de Ervas mujer del capitán Payo de Ribera vecino de Guadix a la iglesia Mayor la cual dijo que ella oyó leer una Paulina del Sr. Nuncio de Su Santidad cometida a el escribano público de Guadix a pedimento de doña Francisca de Bocanegra y Ávalos acerca de lo que se sabe//

Folio 2 vto

de lo contenido en ella que por descargo de su conciencia y por temor de Dios nuestro Señor y de las censuras quiere declarar lo que acerca de ella sabe y así juró a Dios y a una cruz en forma debida de derecho so cargo del cual prometió decir verdad y dijo que lo que sabe y pasa es que el segundo día de las heridas de Melchor de Mescua en amaneciendo esta que declara se fue con las señoras doña Isabel de Mescua y doña María de Mira hermanas del dicho Melchor de Mescua y halló en el patio a la dicha doña María de Mira y le apartó esta que declara a un lado de él y le dijo Sra doña María no envíen por pesquisidor sino perdonen vuestras mercedes pues ya este mal es sin remedio sino tomen cuatro o cinco mil ducados por la muerte si muriese y ella respondió de seguillos yo no lo seguiré, aunque coma de la sangre de mi hermano….

Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Guadix

Autor: José Rivera Tubilla

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