POR EL AÑO DE 1588 LA ERMITA DE S. ANTÓN DE GUADIX DEPENDÍA DE LA ORDEN DE LOS HERMANOS HOSPITALARIOS DE S. ANTONIO, CONOCIDOS COMO ANTONIANOS, QUE FUNDARON EL HOSPITAL DE S. ANTONIO ABAD DE BAEZA

Por lo que se desprende del documento del que hago referencia posteriormente, por los años de 1588 la ermita de S. Antón de Guadix dependía del Hospital de San Antón Abad de Baeza. Este hospital fue fundado posiblemente en el primer cuarto del siglo XVI por la Orden de S. Antonio, conocida como Antonianos, que se instituyó hacia 1095 con el propósito de cuidar a los que sufrían una enfermedad muy común en la Edad Media conocida como el “fuego de S. Antón”. En 1532 el comendador o superior de la Orden en dicho hospital era fray Lucas Fernández de Almenara. La Orden de los Hermanos Hospitalarios de S. Antonio fue extinguida en 1791 por el Papa Pío VI.

Refiriéndome a la ermita de S. Antón de Guadix, y por lo que se infiere del exiguo documento, el Comendador del hospital de Baeza tenía la potestad de nombrar al ermitaño que atendía la ermita, posiblemente de la misma Orden de los Hermanos Hospitalarios de S. Antonio. Pero salta una duda, ¿sería porque el titular de la ermita era S. Antón o porque en ella se recogían enfermos que padecían el mal del “fuego de S. Antón?

La transcripción del documento en cuestión, con grafía actual y sin abreviaturas, es la siguiente:

“En Guadix a 11 de Enero de 1588 ante el Ldo. Ramírez de Figueroa Provisor de este obispado

Luis de Marchena, vecino de esta ciudad, a cuyo cargo está el ermita del Sr. santo Antón de esta ciudad por orden del  comendador fray Lucas Hernández de Almenara, comendador perpetuo de la casa y hospital de santo Antón de la ciudad de Baeza donde la dicha ermita del dicho santo de esta ciudad está sometida como parece por este nombramiento del dicho comendador que presento con el juramento necesario, pide el hacer demostración ante v. m. y digo que yo trato pleito en nombre de la dicha ermita con los cordoneros de esta ciudad por haber puesto la imagen de Sr. santo Antón, que ellos tienen por devoción en el dicho oficio de cordonero, a la ermita del Sr. San Sebastián y por v. m. fue mandado se notificase lo por mí pedido a los dichos cordoneros y que con que respondiesen e no recibía esta causa a prueba con término de tres días yo para seguir el dicho pleito con los suso dichos no tengo dineros pido y suplico a v.m. mande no me corra término alguno hasta tanto que yo dé noticia al dicho comendador para que tome la vez del pleito y en todo pido justicia y testimonio por lo cual etc..

Otro pido y suplico a v.m.  mande al presente notario me dé un testimonio con relación del pleito en el estado en que está para enviarlo al dicho comendador que estoy presto de pagarle sus derechos para lo cual etc…”

Como se puede constatar, el ermitaño de S. Antón ha iniciado un pleito con los cordoneros de Guadix,- dedicados a elaborar borlas de madroños, todo tipo de cordones de cotilla y calzoncillos, torzales, presillas, flecos, cadenetas hechas al ganchillo, cíngulos, botones, etc..-, porque han colocado la imagen de S. Antón, a la que le tenían mucha devoción, en la ermita de S. Sebastián y, como no tiene dinero para seguir el pleito, solicita ante el Provisor y Vicario de la diócesis que le conceda más tiempo para que pueda poner en conocimiento del Superior de los Antonianos en Baeza cómo se va desarrollando el pleito para que sea él quien lo continúe.

En la sociedad accitana del s.XVI existía, como en todas las ciudades importantes de España, los gremios o cofradías que eran unas instituciones medievales jerarquizadas en grupos muy diferentes: los maestros,  auténticos artesanos que presidían el gobierno del gremio, los oficiales, que no se encuentra en todos los gremios, y los aprendices, muchachos jóvenes al servicio del maestro, bajo cuya dirección deberían aprender el oficio. Estaban formados por todas las personas que en una localidad determinada se dedicaban al mismo oficio, reglamentando minuciosamente los distintos aspectos de la producción artesanal. Normalmente los artesanos de un gremio se agrupaban por calles que tomaban el nombre precisamente de la actividad que en ella se desarrollaba, así en Guadix aún nos queda el nombre de la placeta de Cuchilleros por ser el lugar donde tenían su taller artesano los cuchilleros, callejón de los Caldereros. El fin principal de los gremios o cofradías era la defensa de sus intereses económicos y profesionales y el socorro mutuo. Desde el punto de vista social tenían una labor asistencial a través de las cofradías o hermandades, que agrupaban generalmente a los maestros, oficiales y aprendices de un mismo oficio, bajo la advocación de su santo patrono. La cofradía se ocupaba de organizar los cultos a su patrón con la mayor brillantez posible y de mantener el santuario o ermita que construían bajo su advocación. Además de esto la cofradía aseguraba una pensión a los cofrades en caso de enfermedad, invalidez o viudedad, incluso algunas con poder económico mantenían hospitales. Por lo que se intuye del documento que transcribo en este trabajo es posible que el gremio de los cordoneros de Guadix fundara su cofradía o hermandad teniendo como titular de la misma a S. Antón, al que le profesaban una gran devoción.    

                        Autor: José Rivera Tubilla

                        Fuente: Archivo Histórico Diocesano de Guadix

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