Fue en los orígenes del cristianismo cuando San Pedro y San Pablo encomendaron, con su bendición y envío, a los Santos Varones Apostólicos la misión de evangelizar las tierras de España. Con San Torcuato a la cabeza (15 de Mayo), los siete Varones se trasladaron al Sur de la Península, a la vieja Acci para llevar a las gentes la Buena Noticia de nuestro Señor Jesucristo.

Tras ver la necesitada predicación de estas tierras, San Torcuato envió a sus compañeros a otros lugares del territorio español, mientras el Santo Varón decidía dedicar su vida al servicio del Evangelio en estas tierras. Su predicación no tardó en dar fruto, recibiendo el bautismo una joven matrona llamada Santa Luparia, la que sería la primera convertida al cristianismo en estas tierras.

Pero la misión no era fácil, ya que entre la gente había quienes no comprendían este mensaje de Salvación y por eso preferían vivir en la oscuridad del paganismo. Hasta tal punto llegó esta situación que San Torcuato recibió la palma del martirio, tras una corta huida, en Face Retama, dentro del término municipal de Benalúa de Guadix.
Una vez implantado el cristianismo en estas tierras, no es raro que su mensaje diera fruto, y claro ejemplo de esto es San Fandila (12 de Junio).
Nació a principios del siglo IX, dentro del actual barrio de San Miguel, de una familia mozárabe. Siendo muy joven marchó a estudiar a Córdoba, en donde recibió la llamada a la vida monástica benedictina. Al poco tiempo recibió el Sagrado orden del presbiterado. Tras una persecución del emir Muhammand, San Fandila se negó a renunciar a su fe y recibió la palma del martirio el día trece de Junio del 853.
En tierras de Andujar (Jaén) nacía en 1522 el Beato Marcos Criado (3 de Octubre), fraile trinitario. Siendo predicador se trasladó a tierras de Granada y Almería, anunciando la palabra de Dios a cristianos y musulmanes. Fue apresado y martirizado cerca de la Peza en el año 1569.
Pero el mensaje del Salvador no se quedaba solamente en estas tierras, sino que el Señor eligió para sí a San Francisco Serrano (27 de Mayo) encomendándole la misión de predicar en las lejanas tierras de China. Nació en Huéneja el día 4 de Diciembre de 1695. Ingresó en el Convento de la Santa Cruz la Real de Granada, en donde recibió su formación religiosa y más tarde su misión de predicar en las lejanas tierras de Asia.
Tras una persecución fue apresado en 1746, y estando en prisión recibió el nombramiento de obispo de manos de Benedicto XIV aunque no llegó a ser consagrado por la difícil situación en la que se encontraba. Tras su encarcelamiento recibió la palma del martirio tras obstruir sus vías respiratorias con una pasta que le impedía respirar. El gran Papa Juan Pablo II lo canonizó el uno de Octubre de 2000.
Otro personaje importante dentro de la historia de nuestra ciudad es el Beato Fray Diego José de Cádiz (26 de Marzo) destacando en nuestra ciudad por su gran predicación. Nació en Cádiz en 1743, incorporándose mas tarde a la Orden Capuchina. Fue nombrado canónigo honorario de la S.A.I. Catedral de Guadix tras sus exitosas predicaciones sobre uno de los púlpitos de nuestra querida Catedral.
Al grito de la frase “soy sacerdote de Cristo” recibía San Pedro Poveda (28 de Julio) la Palma del Martirio el 28 de julio de 1936. Este Santo nació el 3 de Diciembre de 1874 en Linares (Jaén). Desarrolló una gran labor evangelizadora y caritativa en las Cuevas de Guadix, recibiendo el título de “Apóstol de las Cuevas”. Fundó la Institución Teresiana, una asociación de fieles laicos cuya misión es la de evangelizar en los diferentes sectores de la cultura y la sociedad.
En el mismo año en que San Pedro Poveda recibió el martirio, una incontable multitud de humildes siervos del Señor entregaron su vida teniendo como bandera y escudo la fe. Uno de estos servidores fieles al Señor, fue el Beato Manuel Medina Olmos (30 de Agosto). Nació en Lanteira el año 1869. Recibió el Sagrado Orden del Presbiterado en Guadix el año 1891. El Señor bendijo su ministerio con la Consagración Episcopal años después, siendo obispo auxiliar de Granada en 1926 y obispo de Guadix en 1928. Sufrió el martirio acompañado por el obispo de Almería el Beato Diego Ventaja, diez sacerdotes y cinco seglares el 30 de Agosto de 1936.
Es imposible no hacer memoria del Siervo de Dios Juan de Dios Ponce y Pozo, que nació el 18 de noviembre de 1878 en nuestra ciudad de Guadix. Para suplir al obispo de Orihuela la Santa Sede pensó en el canónigo y provisor del Obispado de Guadix, el doctor Ponce. El 29 de octubre de 1935 fue nombrado Administrador Apostólico de Orihuela (Alicante). En 1936 fue conducido a la prisión local, y tras conducirlo a la tapia del cementerio de Elche fue fusilado junto a otros nueve sacerdotes.
Como no podía ser de otra manera, la S.A.I. Catedral de Guadix ha sido testigo y es memoria de la Santidad que inunda estas tierras, y por eso la titular de la Catedral accitana es la Anunciación del Señor a la Virgen María (25 de Marzo). Como todo templo al servicio del Señor y de su mensaje de Salvación la Catedral accitana recibe su Dedicación el día 31 de Agosto.
Toda la historia de Guadix, la de sus Santos y fieles, descansa en los brazos maternales de la Virgen de las Angustias (2º Domingo de Noviembre), siendo testigo de la vida de fe y de la multitud de oraciones que sus hijos, los accitanos, le profesan. No se puede entender de otra manera, sino como una historia de amor, de la Virgen por sus hijos, y de sus hijos por la Madre. Ella nos brinda su patrocinio, protección, ayuda, esperanza, consuelo, alegría, refugio…, y nosotros intentamos consolarla en sus dolores y amarguras. Por eso no hay casa donde ella no reine ni corazón que no confíe en su amparo. Al igual que sus brazos acogieron el Cuerpo sin vida del Salvador, aún hoy siguen abiertos para acoger las alegrías y dolores de sus hijos los accitanos.

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