LOS FLAGELANTES DE GOR (GRANADA). AÑO 1747
La creencia en un Ser Supremo está verificada en todas las culturas primitivas. Desde que el ser humano pisa nuestro planeta Tierra siempre ha creído que el dios o dioses eran los que provocaban los graves fenómenos atmosféricos, las catástrofes naturales, las enfermedades y también los que le proveían de caza, de frutos. Para el hombre primitivo la deidad era el origen del bien y del mal por lo que pensaban que para que no les enviara ningún mal tenían que aplacar su ira por medio de ritos mágicos y sacrificios.

Según la RAE superstición es una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Las supersticiones nacen por la necesidad que tiene el ser humano de buscar una vía para conseguir lo que anhela y que de ordinario está fuera de su alcance por los medios normales que pueden proporcionarle la técnica o la ciencia de su tiempo. A través de la magia el ser humano de cualquier sociedad y de cualquier tiempo ha buscado superar las grandes adversidades como la enfermedad, la pobreza, la vejez, etc… La mentalidad mágica siempre ha coexistido con el ser humano y envolvía a toda la sociedad del Renacimiento sin distinción de sexo, edad, estamento social, ignorantes o cultos.
