Ermitas, capillas u oratorios de Guadix desde tiempos de los Reyes Católicos

Ermita San Sebastián

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ERMITAS, CAPILLAS U ORATORIOS QUE HUBO O SIGUE HABIENDO EN GUADIX DESDE QUE LOS REYES CATÓLICOS SE HICIERON CON LA CIUDAD

 

Guadix, tras la toma de la ciudad por los Reyes Católicos, ha tenido, y aún mantiene, una serie de ermitas, capillas u oratorios.

Por la zona de lo que hoy conocemos como el cerro de S. Cristóbal existió una ermita bajo la advocación de este santo y debió estar abierta al culto hasta aproximadamente el año 1548.

Posiblemente se mantendría algún tiempo más en pie, pero con el paso de los años y debido a su mal estado, tuvieron que derribarla, seguramente con la intención de reedificarla, por lo que guardaron las maderas, las tejas y los ladrillos en la casa de un vecino de la ermita de nombre Diego Celin.

Pero sucedió que, por el año 1560, Diego tenía cierta deuda con Roqueyme y como no pudo pagársela el tal Roqueyme se querelló contra Celin. El juez eclesiástico dictaminó que para cobrarse lo que se le adeudaba se quedara con la casa de su deudor en la que se guardaban los materiales de la ermita derribada. Según el testimonio de Celin, el nuevo propietario de la casa, Roqueyme, se llevó los materiales de la que había sido la ermita de S. Cristóbal para hacerse una casa junto a la iglesia de Santiago.

Después de este episodio ya nadie se preocupó de reedificar la ermita, porque no hay constancia por documentos del Archivo Diocesano que se hicieran nombramientos de ermitaños ni se hace mención de la existencia de dicha ermita en años posteriores.

En el cerro de S. Marcos también hubo una ermita bajo esta advocación. El documento más antiguo referido a ella es de 1554. El obispo D. Martín Pérez de Ayala manda “… que uno de los beneficiados de Santiago vayan a la iglesia de sant Marcos a dezir missa rezada cada domingo y fiestas y el dia de sant Marcos sean obligados a dezir las vísperas y missa cantada con mucha solemnidad, quando las cuevas de por aquel sitio llegaren a numero de treinta vezinos, poco mas o menos, y si los tales vezinos de las cuevas fueren rebeldes en yr a missa, mandamos a nuestro provisor que los compela a yr en la mejor manera que de derecho oviera lugar…”(1).

A finales del s. XVIII la ermita de S. Marcos se mantenía en pie, aunque su estado era ruinoso. Hay que llegar al año 1871 cuando el Ayuntamiento, que era co-patrono con el Cabildo catedralicio de esta ermita y con el beneplácito de éste, utilizó los materiales de la ya destruida ermita para otras edificaciones.

En documentos del siglo XVI se nombra la ermita de Sta. Quiteria que por las referencias que aportan dichos documentos se podría localizar por los alrededores de la iglesia de Santiago, aunque no hay constancia de nombramiento de ermitaños y muy pronto deja de hablarse de ella.

Otras ermitas, y de las que aportaré datos de su historia en sucesivas ocasiones, son las de S. Lázaro,-actualmente vivienda familiar-, S. Antón, S. Sebastián y Sto. Cristo del Humilladero, esta de propiedad privada.

Además de estas ermitas como tales, normalmente una pequeña iglesia situada en despoblado y dedicada la mayoría de las veces a alguna advocación de la Virgen o a algún santo al que se le tenía mucha devoción en una localidad, en Guadix hubo capillas u oratorios, normalmente ubicadas en los arcos de las puertas que había en la muralla que rodeaba la ciudad.

Así es de suponer que en la puerta de Granada, que se situaría en lo que actualmente es la Cuesta de las Angustias, en algún tiempo hubo una capilla sobre el arco dedicada a la Virgen de las Angustias. En el de S. Torcuato aún se conserva un pequeño oratorio dedicado a nuestro santo patrón. Sobre el arco de la puerta de entrada a la ciudad por el acceso desde la Puerta de S. Torcuato a la Plaza Mayor, actualmente Plaza de la Constitución, vulgo de las Palomas, se encontraba la capilla de “Ntra. Sra de Belén”

En un documento de 1630, el regidor de Guadix D. Fco de Arenzana y Tejada dirigió un escrito al Vicario General de la diócesis sobre esta capilla y entre otras cosas decía que: “…como a Vm consta en el muro, junto a la plaza mayor, ay una capilla que llaman de ntra Señora de Belén, sobre la puerta, la qual ymagen es de mucha debozion para los vecinos de esta ciudad y de mucho consuelo y se frecuenta la debocion y es de mucha hutilidad a la Religion cristiana y servicio de Dios, donde se celebra misa los domingos y días de fiesta …”, que desde que murió la persona que pedía limosna para el adorno de la capilla y para tenerla alumbrada, estaba muy desatendida, por lo que se necesitaba una persona devota que cuidara de la capilla y pidiera limosnas para su mantenimiento.

El Provisor nombró a Arenzana para que “…administrase y cuydase dela capilla de la ymagen de ntra Señora de Belen, assi por ser vecino de la capilla como por la devoción que le tiene…”, también le dio autorización para recoger todas las limosnas que le dieran y para hacerse cargo de los ornamentos y demás enseres del oratorio.

En las cuentas de la capilla aparece un total de ingresos de 385 reales correspondientes a limosnas que habían dado de capullos de seda y dinero. Entre las limosnas había una entregada por una mujer que murió en la calle Bocanegra.

Los gastos totales fueron de 231 reales que se utilizaron en la compra de lienzo para hacer un alba, para pagarle 24 reales a los hermanos Tudela, sastres, por la hechura para frontales del altar, cortinas para el tabernáculo de la imagen y para el retablo y 34 reales que costó un cajón que hizo Velázquez, carpintero, para guardar los ornamentos (2)

Por el año de 1845 existía la ermita de “Ntra. Sra de Belén”, que según el inventario que se hizo de todas las de la diócesis, se encontraba en estado regular de conservación, no se usaba y se encontraba en el Arco del Paseo de la Catedral. (3)

No hace mucho he tenido conocimiento, aunque en el Archivo Diocesano no hay constancia documental, que a principios del s. XX en Guadix existía un arco al que se le conocía como Arco de Sta. Luparia y que en el mismo estaría situada una capilla bajo la advocación de esta santa accitana.

En el semanario “El Accitano”, fundado en octubre de 1891 por José Requena Espinar, éste, diez años después y en primera página, escribía sobre este arco, propiedad de D. Torcuato García Ochoa, proponiendo que el Ayuntamiento se lo expropiara y lo demoliera por el estado de ruina en que se encontraba al tiempo que sugería entre otras cosas que “…como ya no conserva su primitiva forma, pues puede decirse que el lugar que ocupa hoy el muro estará más o menos distanciado del antiguo arco, y también como nada tiene (el arco) de Sta. Luparia, pues se ha convertido en habitación lo que tal vez fuera antiguamente un oratorio, es necesario que desaparezca con la actual urbanización de la plazuela de la catedral. Con dolor vemos que se está recalzando por el derribo de los vetustos graneros que lindaban con él (el arco), señal cierta de que todavía no ha sido expropiado y señal también de que la nueva área quedará irregular y fea.

Si el arco queda así puede ser, andando el tiempo, causa de alguna o muchas desgracias, pues sobresaliendo de la casa de su propietario en forma de martillo mañana o el otro fácilmente puede venir al suelo sepultando en sus escombros a algún transeúnte o a sus dueños mismos, pues fuera fácil que con él arrastrara parte de la casa de donde arranca. Si se ha de embellecer sitio tan céntrico de esta población es indispensable que desaparezca ese arco (4)

Otro dato sobre la existencia de esta capilla lo aporta Pedro Antº de Alarcón en su extraordinaria novela “El Niño de la Bola”. En tres ocasiones hace referencia a una calle de Guadix conocida como Sta. Luparia: “…cuando la procesión estaba en la calle de Sta. Luparia…”, “…en la calle de Sta. Luparia…” y “…Arregui fue ayer a desafiarlo a Sta. Luparia…” En tres momentos se refiere a una capilla: “…penetró al fin en la capilla de Sta. Luparia…”, “…antes de salir de la capilla de Sta. Luparia…” y “…fue ayer tarde a buscarle en son de desafío a la capilla de Sta. Luparia…” y sólo una vez menciona una ermita: “…ir sin quitarse las espuelas a la ermita de Sta. Luparia…”.

Está claro que Alarcón no se estaba refiriendo en este caso a una ermita de Sta Luparia tal y como entendemos lo que es una ermita o pequeña iglesia edificada en un espacio al aire libre, sino que estaría aludiendo a una pequeña capilla que estuviera sobre el arco al que los accitanos de su tiempo lo conocían como el de Sta. Luparia.

 

NOTAS:

  1. “Sínodo de la diócesis de Guadix y Baza”, Titulo tercero, “Del culto divino y ceremonias del, y servicio delas yglesias”, Constitución IX.
  2. Este documento se encuentra en el Archivo Histórico Diocesano de Guadix en la sección “Ermitas, capillas y oratorios”. Caja 3389, documento nº 11
  3. GEA ARIAS, A. y CARAYOL GOR, R. “Ermitas, oratorios y capillas en la diócesis de Guadix-Baza”. Boletín del C.E.P.S., nº 15. AÑO 2OO2, pág. 85. No tengo muy claro que esta ermita sea la misma que la capilla de Ntra. Sra de Belén a la que me estoy refiriendo.
  4. EL ACCITANO. AÑO XI, nº 512 de 27-10-1901

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