El drama del paro alcanza ya a 43.000 hogares de Granada en los que ninguno de sus miembros trabaja

Padres, madres, hijos, agotan progresivamente las ayudas públicas y no tienen más remedio que vivir de la caridad o las chapuzas
17.11.10 – 01:29 – MIGUEL ALLENDE miguelallende@ideal.es | GRANADA.

El desempleo en la provincia de Granada traspasa cada cierto tiempo nuevas líneas rojas y ha llegado ya a niveles impensables pocos años atrás. La situación no hace sino empeorar y buena culpa de ello la tiene la coyuntura de crisis económica que se ha cebado con la provincia desde los últimos meses de 2007. La última Encuesta de Población Activa (EPA), la correspondiente al tercer trimestre del presente año que hizo pública el INE semanas atrás, marcó un nuevo hito: Granada llegó a una tasa de paro del 31% sobre su población activa y se colocó con la segunda de toda España -tan sólo por detrás de Córdoba- con semejante nivel de desempleo.
De las muchas variables que contempla la mencionada estadística hay una que es especialmente significativa de la situación por la que atravesamos y que está relacionada a su vez con todas las demás. Se trata del número de hogares en los que todos sus miembros activos se encuentran en paro y que en el conjunto del país suman la friolera de 1,3 millones. El dato provincial es más estremecedor, puesto que Granada registra en estos momentos 42.706 de estos hogares en los que nadie trabaja. En tan solo un año -de octubre de 2009 a octubre de 2010- esta cifra ha aumentado en un 7%, porque si echamos mano en este caso del Instituto de Estadística de Andalucía (IEA), entonces eran 39.700 los hogares que padecían este problema.
En todos y cada uno de los hogares donde sus integrantes se encuentran en situación de desempleo forzoso, la subsistencia se plantea a diario. Unos sobreviven gracias a las ayudas públicas a las que son acreedores, otros a las chapuzas ocasionales que proporciona estar en la calle buena parte del día y cada vez un número mayor, de la simple caridad de organizaciones religiosas o de no gubernamentales (ONG). El problema es que más pronto o más tarde, unos ingresos y otros se acaban y los recibos de todo tipo empiezan a acumularse. La caridad es entonces el único recurso que queda y, por fortuna, la solidaridad es muy grande entre los granadinos.

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