El Cascamorras se integra un año más en el ferial donde la diversión de los bastetanos está garantizada
09.09.10 – 02:01 – TEXTO Y FOTOS: J. J. PÉREZ |

La Dama de Baza seguramente se está tirando de los pelos, ella que siempre está tan bien vestida y con sus mejores joyas, se va a perder la feria de Baza un año más, menuda fatalidad, por decirlo finamente y no con palabras gruesas, porque es una dama. Ella no se comerá un pinchito a la entrada del ferial, ni podrá saludar a Cascamorras, ni podrá comerse un plato de fritura de pescado en la caseta del Rocío y, para su desgracia, podrá prescindir de un caldo «resaquero».
La Dama seguirá siendo un miembro más pero a diferencia de Manoli Mateos no podrá volver cada año a disfrutar de la feria. Manoli vive en Cataluña y se trae a su marido, Manuel Ordaz, catalán de pura cepa, para disfrutar de estas ferias. La feria de Baza, que presume de ser de las más largas de Andalucía, es al mismo tiempo un encuentro y una despedida, Manoli lo resume: «La feria trae el frío, nos quita el dinero y se lleva la gente».
Quien no se pierde una feria de Baza es Cascamorras. El ferial bastetano está acostumbrado a recibir su visita cada año, así como todos los barrios de la ciudad. Cascamorras recibe después de carrera el cariño de los vecinos, devotos y admiradores. A cada paso el público bastetano con espíritu festivo pide al sucesor de Juan Pedernal que tremole la bandera sobre sus cabezas.
«Me han felicitado por la carrera, la gente está muy contenta», dice José Antonio Escudero con el traje arlequinada de franela y sudando la gota gorda, pero atendiendo todas las peticiones: fotos, abrazos, apretones de manos. Cascamorras es el rey de las fiestas bastetanas y a José Antonio le gustaría ceñir la corona al menos un año más un año más: «Estaría encantado en repetir». La última palabra la tiene la Hermandad de la Virgen de la Piedad.
Repite y vuelve a repetir en la feria de Baza Alex Baena, antiguo Cascamorras y bastetano adoptivo. Alex fue uno de los primeros en felicitar a José Antonio por su carrera y entrega a los seguidores de la fiesta: «Conoce su responsabilidad», decía. Junto a Alex en la caseta de la Peña Taurina de Baza, su mujer, la bastetana Miriam León. Ella tiene claro que las fiestas de Baza son las mejores de toda Andalucía y merecen cualquier esfuerzo.
Alex, además de mazamorrero es rociero y hermano mayor de la Hermandad del Rocío de Guadix. En la feria bastetana está acompañado por José Segador, presidente de la asociación rociera de Baza, una agrupación rociera que comenzó el camino del Rocío hace unos 14 años y que cuenta con cerca de los dos centenares de devotos rocieros.
La asociación rociera de Baza cuenta con su propia caseta en la feria bastetana. Estela González y Quique Martínez son los encargados de dar la bienvenida a la caseta, él es el responsable de una caseta con aspecto de restaurante y que para quienes la montan supone «un calvario». Para Quique lo mejor de la feria de Baza está en la cocina, su padre, que es, además, el maestro de cocina: Pepe Martínez ‘Curva’.
La especialidad de esta caseta es el pescado fresco, las frituras de pescado y la caldereta de bogavante, de la que sirven cada día entre 50 y 60 raciones. Es un trabajo sacrificado estar ante los fogones en la feria, así que después de la traca final, las vacaciones le están esperando.
«Merece la pena currar en la feria», dice en la barra de la misma caseta Isa Rodríguez. Isa destaca el buen ambiente de trabajo de esta caseta y la de este último año está siendo una de sus mejores experiencias a la hora atender tras la barra de una caseta.
Lo importante, compartir
Carmen García Marcos acababa de llegar del trabajo, kilómetros de autovía desde su lugar de trabajo hasta la caseta, pero merece la pena llegar al ferial de Baza y compartirlo, aunque Carmen es de las que piensan que en una feria tan larga «hay que dosificar». «Hay tantas cosas en la feria que aunque quieras ir a todas no tienes tiempo material de ir», comenta. «Baza lo da todo en su feria», dice a la hora de comentarla.
Las fiestas de Baza reúnen a gente de todos sitios. Silvia Vega, Teresa Albarracín, María González y Beatriz Torres proceden de Baza, Guadix, Zújar y Granada. Vestidas con sus trajes de volantes comparten una mesa y momentos de felicidad en el ferial bastetano. Beatriz, la granadina del grupo, tiene claro a la hora de escoger: «lo mejor de estas ferias es la gente».
Los bastetanos viven para su feria y aprovechan cada momento que están el ferial. Cada mediodía es obligatorio «pagar la entrada», que es como aquí se le dice al primer pinchito moruno que se come nada más entrar en el ferial. Mientras Mohamed Hamid espera paciente con la tiza sobre la oreja para hacer la cuenta sobre la barra. También es obligatorio «echar la raya», que es como los locales llaman al hecho de tomarse unas cervezas con los amigos. Y, en función de como haya sido la noche anterior, puede ser imprescindible tomarse un «caldo resaquero».
Carmen Hernández y Carmen Carretero son dos especialistas en preparar este caldo, que es un caldo de puchero «con sustancia», dicen. «La gente viene buscando a la feria los guisos tradicionales que no se comen todos los días en casa y también algo novedoso» dice una de las dos Cármenes. Así que las tablas de lomo, quesos y la paella conviven en las cocinas de la feria con un plato tan bastetano como los gurullos.
Muchos gurullos seguro que se han comido siempre en las cuevas bastetanas. La asociación de vecinos, Avangel, tiene su propia caseta. Miriam Barragán, mientras que presume de los logros de su asociación en la mejora del barrio, presume de la cocina de su caseta que ofrece la comida tradicional. Las cuevas de Baza, dice Miriam, suponen casi una tercera parte de la ciudad de la dama.
También es tradicional en la feria bastetana la actuación del grupo de teatro Verea formado hace 31 años. Alejandro Cifuentes, Carmen Suárez, Sonia Sierra, Javier Sánchez y Piedad Valenzuela son cinco de sus componentes. «Los bastetanos esperan su fiesta durante todo el año», dice Alejandro.
Carmen, por su parte, defiende el sabor tradicional de las fiestas, las casetas con personalidad en la decoración, la fiesta como el lugar en el que se escucha el murmullo de los amigos frente al ruido de las discotecas, el ferial como punto de lugar de encuentro entre los bastetanos presentes y los ausentes.

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